A causa del pecado, podemos estar viviendo entre la ceguera y la tartamudez; en el transcurso de nuestra vida caminamos sin luz alguna, donde cualquier cosa que elijamos, que digamos o que hagamos vale igual.

Como creyentes no podemos ser como una veleta que anda para allá y para acá en la vida; pidamos la gracia de buscar a Jesús para que al tocarnos podamos liberarnos y encontrar un rumbo fijo.

Señor Jesús que podamos ver y construir nuestra historia con ojos de fe… Amén.