Ocasionalmente escuchamos hablar o mencionamos la palabra carácter para referirnos a personas con ciertas particularidades que podrían dejarnos una buena o mala impresión, pero nunca prestamos atención a la profundidad que abarca este término y la importancia que tiene para nuestra vida como hilo conductor de nuestro actuar.

Para tener mayor claridad de este valor y sacar provecho de él, tengamos en cuenta que la Real Academia Española define la palabra carácter (de origen griego -kharakter-, que significa marca o sello) como “un conjunto de cualidades o circunstancias propias de una cosa, de una persona o de una colectividad, que se distingue por su modo de ser u obrar de las demás” y también la define como la “fuerza y elevación de ánimo natural de alguien; firmeza, energía”.

De acuerdo con diferentes teóricos en el área de psicología, al hablar de carácter necesariamente debemos mencionar la palabra personalidad, puesto que este concepto es la unión del carácter y el temperamento, el primero de ellos se forma culturalmente o con el aprendizaje social y el segundo es heredado genéticamente; es decir, que si logramos hacer un buen uso de nuestro carácter tendremos como resultado una favorable personalidad.

Beneficios de un buen carácter

A partir de lo anteriormente descrito, empezamos a entender que el carácter no solo es manejado como una cualidad de las personas sino como aquello que podría alejarnos de nuestros ideales; el secreto se encuentra en conducirlo apropiadamente, logrando un mayor control sobre nosotros mismos, amenizando así nuestra vida y  la de quien nos rodea.

Este componente de la personalidad influye de manera directa en el contexto familiar, laboral, social, incidiendo en el logro de nuestras metas y la generación de espacios de convivencia.

Para Aristóteles “nuestro carácter es el resultado de nuestra conducta”. Cuanto más obremos de acuerdo a nuestros principios o ideales forjaremos mejor nuestra personalidad y por consiguiente obtendremos una mayor satisfacción.

Consejos para fortalecer el carácter

Si bien no existe una regla que determine una forma de moldear nuestro carácter y dominarlo, si podríamos tener en cuenta ciertas recomendaciones que podrían ayudar a estructurarlo:

  • Responsabilidad: Al hablar de responsabilidad debemos pensar en que nuestra conducta depende fundamentalmente de nosotros mismos, de nuestro esfuerzo, nuestros objetivos y habilidad para manejar las cosas, por ello es fundamental cultivar esta cualidad.
  •  Determinación: Debemos saber lo qué queremos hacer de nuestra vida y orientar todo en función de las metas trazadas. 
  • Autoaceptación: La autoestima y la capacidad para aceptar las propias limitaciones sin fantasías de habilidad ilimitada y de juventud sin límite. Estos aspectos son fundamentales para nuestro desarrollo y madurez. 
  • Interesarse por uno mismo: Quien tiene carácter sabe darse su lugar y tiene claro que sus proyectos son lo más importante. Por esto es fundamental no aplazar nuestras metas, no dejarlas para después porque éstas se pueden disolver en el tiempo. 
  • Controlar emociones y pasiones: No es necesario aparentar autoridad mostrándonos fríos, con mal genio o excesiva seriedad, al contrario de lo que pensamos, con esta actitud las personas nos verán como alguien inseguro, vacilante y sin personalidad. 
  • Mantenerse ocupado: Una persona exitosa siempre tiene compromisos por atender, lugares a donde ir, actividades por realizar, para buscar lograr las metas o propósitos establecidos. Valoremos cada minuto que vivimos. 
  • Aprender constantemente: Aceptar nuestro desconocimiento sobre algo no es debilidad es un signo de humildad y de carácter. 

 

Texto publicado originalmente en el periódico La Verdad, edición 763.

Referentes: Tesis doctoral Carácter y Temperamento: similitudes y diferencias entre los modelos de personalidad de 7 y 5 factores.

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