Fotos: Centro de Comunicaciones Diócesis de Cúcuta

“La fiesta de la luz y la esperanza, la fiesta de la vida”, llamó Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, Obispo de Cúcuta, a la noche de las velitas, en la cual, el 7 de diciembre la familia de la Diócesis de Cúcuta se dio cita en la catedral San José.

La celebración de las Vísperas de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, inició con la Sagrada Eucaristía, presidida por Monseñor Víctor Manuel; seguidamente se hizo el rezo del Santo Rosario para dar apertura al lucernario en el parque Santander.

En el popular parque del centro de la ciudad se encendieron unas 5 mil velitas, tal como lo explicó Monseñor en su homilía: “es una devota tradición que continuamos, luego que un 7 de diciembre de 1854, el beato Papa Pío Nono, proclamara el dogma de la Inmaculada Concepción (…) esa noche América Latina ardió de luz con antorchas y faroles”.

Originalmente, se llamaba ‘Vigilia de los alumbrados’, hoy se conoce como “Noche de las velitas” o “Fiesta de las velitas”. El Obispo manifestó que “esta fiesta de la Santísima Virgen María, anima a muchos fieles a pensar en el anuncio de la presencia de una madre, que con su obediencia, con su humilde disponibilidad, cambia las consecuencias de las desobediencia del hombre, de la soberbia, de los abismos de la humanidad en los abismos de la eternidad”.

Monseñor insiste en que es la “fiesta de la luz”, porque ver a María es “iluminarnos con su ejemplo gozoso de las virtudes que deben adornar la vida de todo cristiano: sencillez, prudencia, paciencia, fidelidad, constancia, silencio, oración, pero sobre todo, pureza”.

Los sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosos, religiosas y fieles de la Diócesis de Cúcuta, estuvieron este día compartiendo junto a su Obispo, el signo de la luz que María Santísima invita a descubrir, para que, a través de ella, Cristo se manifieste en cada una de sus vidas

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