En cierta ocasión un grupo de misioneros se reúnen en ferviente súplica por la paz. Lidera el grupo un hombre sabio y piadoso que clama al cielo por una respuesta del Señor. Oran por un mundo sin fronteras donde la gente viva feliz, sin odios ni violencia. La pregunta que hace el sabio es esta: ¿Señor cuál es la clave para alcanzar la paz? Que nos aconseja para estos momentos difíciles. De pronto los cielos se abren y después de un gran estruendo se oye la voz de Dios que dice: comodidad. Todos quedan sorprendidos y extrañados, más aburridos que banquero contando plata, al escuchar tal palabra del Señor. El hombre sabio pregunta de nuevo a Dios: Comodidad, Señor que es eso que nos quiere decir, Dios santo y poderoso. La voz de Dios retumbó nuevamente desde lo alto: La clave para un mundo en paz es: CO-MO- DI- DAD- es decir así como yo les di, den ustedes a los necesitados. Como yo les di la luz de la fe, iluminen ustedes los caminos de los pobres. Como les di la esperanza, den ustedes a los vecinos la alegría de vivir. Como les di la caridad, den ahora ustedes el amor entre los hermanos. Como les di la plática, ustedes compartan con los más necesitados. Como les di casas y carros, vacas y trigo den con un corazón de pobre. Den sin límites ni fronteras.  Den ustedes y el mundo cambiará.  No se hagan los cómodos o toches a lo cucuteño y entonces, la frontera será un paraíso. Tengan presente esto  tan sencillo: CO-MO- DI- DAD.

Columnas de hoy