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Desde el 27 de julio, Ecopetrol suspendió las actividades de 76 pozos que producen petróleo, y 61 pozos inyectores, debido a la gran cantidad de contaminación y derramamiento de crudo a más de 4.560 metros cuadrados del suelo y agua del departamento; y a la falta de condiciones de seguridad e higiene con la que laboraban.

Al preocuparse las entidades por la contaminación de Norte de Santander, los habitantes sufren por la suspensión de las actividades que realizan en estos pozos. Están afectados más de 60 proveedores locales que mueven capital de más de $1.200 millones mensuales; se paralizaron 432 contratos laborales, en donde más de la mitad son originarios de Tibú. Pero, para Ecopetrol es más importante el manejo de la contaminación y la salud de los habitantes.

“Tendremos personal del Esmad en el sector, también se estudia la posibilidad de construir bases de operaciones articuladas con tecnología para evitar el robo de hidrocarburos o la instalación de válvulas ilícita”, afirma Ecopetrol.

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