Iñigo, llamado después Ignacio, fue hijo de Don Beltrán, señor de Oñaz y Loyola, y de Dña. Marina Sáenz de Licona y Balda. Nació en el castillo de Loyola, Azpeitia, de las provincias vascongadas, probablemente el año de 1491. Fue el menor de once hermanos. Sirvió como paje del rey católico de España y después se inscribió en la milicia. En ella observaba una vida "de soldado desgarrado", según lo dice su autobiografía. En el sitio de Pamplona por los franceses, una batalla de artillería le destrozó una pierna, el día 20 de mayo de 1521. Por la lectura fortuita de la vida de Cristo y de los santos, se sintió movido a cambiar de conducta. Una vez convaleciente de sus heridas dirigió al santuario mariano de Montserrat. En un pilar inmediato , altar de la Virgen colgó su espada- pasó toda la noche en vela y oración dio sus ricos vestidos a un mendigo y, cubierto de sayal, se encaminó Manresa.

SAN IGNACIO DE LOYOLA, presbítero y fundador de la Compañía de Jesús,1491-1556

Por espacio de un año vivió en una cueva cercana a la población, pidiendo limosna y haciendo terrible penitencia. Allí escribió el famoso librito de los Ejercicios Espirituales, aprobado por muchos romanos pontífices y también experimentó diversos caminos de misticismo y oración. Visitó después los santos lugares de Palestina, para satisfacer su devoción.

Con el fin de ser más útil en la ayuda de las almas de sus prójimos, decidió, en 1524, emprender los estudios literarios y, a la edad de treinta y tres años asistió a las clases de gramática latina, mezclado con los niños de Barcelona. Después continuó sus estudios en la Universidad de Alcalá, donde fue delatado a la Inquisición y sufrió muchas persecuciones, debido a su celo por las almas. De allí se trasladó a Salamanca y luego a París, a donde llegó el año de 1528.

En 1534, Ignacio obtuvo el grado de maestro en artes. Seis estudiantes de teología, Pedro Fabro, saboyano, Francisco Xavier, navarro, Diego Lainez, de Almazán, Alfonso Salmerón, de Toledo, Nicolás Bobadilla, de la población del mismo nombre y Simón Rodríguez, portugués, se unieron a Ignacio movidos por sus exhortaciones, y decidieron ir a predicar en Tierra Santa, después de hacer los votos de pobreza y castidad. En la fiesta de la Asunción de Nuestra Señora, 15 de agosto de 1534, pronunciaron sus votos en la basílica de Montmartre, en París.

Impedido el viaje a Tierra Santa por la guerra que los venecianos acababan de declarar a los turcos, partieron a Roma para ponerse a la disposición del romano pontífice. Pero antes quedaron de acuerdo en observar un género de vida uniforme y así echaron los cimientos de lo que llamaron "Compañía de Jesús". El papa Pablo III la aprobó solemnemente el 27 de septiembre de 1540. Entre otras cosas, a los tres votos comunes de los religiosos, añadieron uno especial de obediencia al Vicario de Cristo.

Ejerció Ignacio un fecundo apostolado con sus escritos y con la formación de discípulos, que habían de trabajar intensamente por la reforma de la Iglesia. En los quince años que dirigió su orden, la vio crecer desde los diez miembros primitivos hasta más de mil, que se esparcieron en nueve países y provincias de Europa, India y Brasil. Fundó el colegio romano, modelo de otros colegios, que sería después la famosa Universidad Gregoriana de Roma. También fundó el colegio germánico Y otras instituciones en la misma Roma. El trabajo de la educación de la juventud, en el cual son tan notables los jesuitas, fue un desenvolvimiento. Posterior que vino por grados, aunque se echaron sus cimientos antes de la muerte del fundador.

San Ignacio padeció desde su conversión muchas enfermedades, especialmente del estó-mago, así que no causó alarma la que le sobrevino el año 1556. Murió inesperadamente, tanto que no le alcanzaron a dar los últimos sacramentos, en la mañana del día 31 de julio. Pablo V lo beatificó el 3 de diciembre de 1609 y Gregorio XV lo canonizó el 12 de marzo de 1622.

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