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Periodico La Verdad

La violencia silencia a Cristian Herrera, periodista investigativo

Foto: tomada de internet

Cristian Hernando Herrera Nariño, de 50 años, fue un periodista conocido por sus investigaciones sobre crimen organizado, corrupción y narcotráfico en Cúcuta y la región de Norte de Santander. Su trabajo le valió reconocimientos y premios, así como amenazas que lo obligaron a vivir con protección.

Herrera dedicó más de dos décadas al periodismo judicial. Sus colegas en La Opinión donde empezó en la sección Judicial lo recuerdan como un profesional incansable: no descansaba hasta conseguir la información y la fotografía que documentaran cada caso. Era habitual encontrarlo en las calles a la 1:00 de la madrugada cubriendo sucesos de alto impacto.

“Si nos da miedo, mejor cambiemos de oficio”, solía decir a sus colegas. Esa convicción lo llevó a centrar su trabajo en reportajes sobre mafias, narcotráfico y bandas criminales. Tras salir de La Opinión y del diario Q’hubo, del que fue director hasta finales de 2024. Creó su propia página de noticias en redes sociales, donde continuó publicando investigaciones sobre el crimen organizado.

Las investigaciones de Herrera lo hicieron merecedor de premios, pero también de amenazas constantes. En 2004, tras una investigación sobre inconsistencias en las estadísticas de robo de vehículos, comenzó a recibir llamadas intimidantes, seguimientos y señalamientos que pusieron en riesgo su seguridad y la de su familia. Ante la gravedad de la situación debió refugiarse temporalmente en Chile, aunque luego regresó a Colombia para retomar su trabajo.

A lo largo de su carrera sufrió agresiones y montajes judiciales que buscaban silenciarlo. El 10 de junio de 2004 fue agredido mientras documentaba una operación policial; ese episodio y otros motivaron la intervención de organizaciones como la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), el Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS) y la Federación Internacional de Periodistas.

En 2014 un panfleto atribuido al grupo Los Rastrojos lo señalaba como objetivo militar tras la publicación de información sobre detenciones en la región. En 2017 fue víctima de un atentado: mientras se desplazaba para cubrir una noticia, hombres armados dispararon contra el vehículo en el que viajaba; salió ileso. Desde entonces contó con medidas de protección de la Unidad Nacional de Protección (UNP).

Herrera estaba casado con Karla Gabriela Niño y dejó dos hijos. Según reportes, se encontraba con su familia al momento en que sicarios acabaron con su vida, un hecho que vuelve a poner en evidencia el riesgo que enfrentan los periodistas en Cúcuta y Norte de Santander.

Reconocimientos

  • Premio Regional de Periodismo Semana “El país contado desde las regiones” (2016), en compañía de Karina Judex.
  • Segundo lugar en el Premio Nacional de Periodismo Digital (PNPD) 2020, con la investigación “Mexicanos controlan el 80% de la coca del Catatumbo”.
  • Premio Nacional La Bagatela (2022) por los reportajes “Los rastros que dejó la banda que cometió el atentado en el aeropuerto” y “Las pistas que los mandaron a una cárcel de máxima seguridad”.
  • Premio “Orlando Sierra”, que exalta el coraje periodístico, por su valentía en investigaciones sobre orden público, narcotráfico y corrupción en Norte de Santander.

El legado de Herrera es el de un periodista comprometido con la búsqueda de la verdad en una región marcada por la violencia. Su asesinato deja de luto al gremio y a una familia que hoy exige justicia.