
Con participación en la International Footwear & Leather Show (IFLS) y la Exhibición Internacional del Cuero e Insumos, Maquinaria y Tecnología (EICI) de Corferias, 53 empresas de Norte de Santander buscan expandir mercados en Centroamérica, pese a las alzas del salario mínimo (23,7%) y de insumos que presionan costos.
Los fabricantes de calzado de Norte de Santander inician 2026 con metas de crecer ventas entre 10% y 20%. Por ello, 53 de ellos asisten a la International Footwear & Leather Show (IFLS) y la Exhibición Internacional del Cuero e Insumos, Maquinaria y Tecnología (EICI), que concluyó hoy en Corferias, Bogotá. El foco está en captar clientes de Centroamérica, ante el arancel ecuatoriano que frena exportaciones al principal destino regional.
No obstante, el desafío radica en preservar competitividad frente a incrementos en salario mínimo, insumos y servicios, que elevan el precio final de zapatos y sandalias. La mayoría opta por ajustes moderados de hasta 10%, priorizando la retención de clientes.
Nicolás Botero, gerente de Diseño de ABC del Cuero, afirmó: “mantendremos el alza en torno al 10%, alineados con el consumidor para seguir avanzando”.
José Niño, fundador de Creaciones Angelina en su debut en la feria, celebró contactos con clientes internacionales: “cerramos 2025 fuertes; apuntamos a Costa Rica y EE.UU., además de Guatemala. Subiremos precios 10%-15%, sacrificando utilidad para competir”.
Edinson Fabián Blanco, de Bella Bella, ya presente en Guatemala, Honduras, Costa Rica, Chile y Perú, detalló: “idealmente subiríamos 20% por el salario, pero compradores y consumidores lo rechazarían. Nos limitamos a 5%-10% para no perder ventas”.
Freddy Santander, de Calzado Glenda, y Wilmer Valderrama, de Valsu, coinciden en alzas de 5%-10%, conscientes de que exceder ese umbral podría derrumbar el comercio.
Guillermo Rangel, director regional de Acicam (organizadora del evento), resaltó la diversificación ante la “guerra arancelaria” con Ecuador: “empresarios venden bien a Costa Rica, pero Ecuador duele por su cercanía”. Elogió la estrategia de retener mano de obra en un contexto de escasez laboral: “no despiden; conservan trabajadores esenciales, pese a la necesidad de pagar el salario decretado. El consenso es no superar el 10% en precios”.