
El paro armado de 72 horas convocado por el ELN ha generado un impacto severo en Norte de Santander, con restricciones en la movilidad de personas y mercancías. A pesar de los esfuerzos de la Fuerza Pública, el temor infundido por amenazas como pipetas explosivas detonadas de forma controlada y banderas del grupo armado han paralizado el departamento.
Francisco Unda, presidente de la ANDI en Norte de Santander, alertó sobre las pérdidas millonarias en una época de expectativas navideñas. «El flujo de personas y carga se ha detenido, generando incertidumbre y nerviosismo. El comercio sufre un golpe fuerte; ojalá no se extienda para evitar daños generalizados», afirmó.
En Cúcuta, la afluencia en centros comerciales, restaurantes y sitios de recreación cayó drásticamente el fin de semana. En Ocaña, Asis Gómez, de la Asociación de Comerciantes, describió una parálisis total: «A las pérdidas acumuladas del 60-70% en el año se suma este caos. Los reportes de los negocios son desoladores; esperábamos recuperar caja en diciembre».
Las terminales de Cúcuta y Ocaña reportan afectaciones masivas. Belkys Forero, gerente de la terminal de Cúcuta, indicó que los despachos al Catatumbo y Puerto Santander —donde un hostigamiento armado dejó un civil muerto— se cancelaron por completo, impactando a siete empresas y 226 vehículos que movilizan 1.100 personas diarias a municipios como Tibú, La Gabarra y Convención. Las rutas nacionales e intermunicipales operan al 50%.
En Ocaña, Jules Alemania reportó un 70% de paralización: el domingo solo salieron 30 de 100 vehículos previstos, y el lunes apenas 13 de 130, con 96 pasajeros hasta el mediodía. Rutas a Bucaramanga, Maicao y otras ciudades se cerraron, afectando a 500-600 personas diarias.
La defensora del Pueblo, Iris Marín, exigió al ELN levantar el paro de inmediato: «Esta acción los aleja de la paz. Pedimos a las autoridades reforzar la protección en zonas vulnerables, priorizando la vida de los civiles».