
El ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, confirmó este martes 19 muertes por los graves incendios forestales que azotan las regiones centrales de Ñuble y Biobío desde el sábado 17 de enero, con más de 20.000 hectáreas consumidas y 15.000 damnificados bajo condiciones climáticas adversas de calor y fuertes vientos.
Los efectivos de bomberos y protección civil combaten las llamas, priorizando la contención de nuevos focos ante el riesgo de propagación. «Las personas no deben ejecutar acciones que inicien incendios, como quemas domésticas o negligencias», alertó Cordero en rueda de prensa.
Sospechas de origen intencional y toque de queda efectivo
Autoridades investigan el origen de los siniestros bajo sospecha de provocación. El ministro agradeció la colaboración ciudadana durante el toque de queda nocturno, que facilitó las operaciones sin detenidos ni saqueos: «No tuvimos infracciones; todos los desplazamientos fueron por emergencias».
Alicia Cebrián, directora de Senapred, enfatizó que los focos principales permanecen activos y podrían reactivarse, exigiendo mantener la situación de emergencia y la ayuda ciudadana para apoyar a los equipos en terreno.