Por: Pbro. Víctor Julián Flórez Ortiz, vicario parroquial de Sagrado Corazón de Jesús.


Saludos a todos, amigos lectores del periódico La Verdad y deseándoles unas felices pascuas de Resurrección, les propongo seguir avanzando en este camino de acercamiento a algunos de los momentos y eventos, que han marcado la historia de nuestra Diócesis de Cúcuta, desde su creación hasta el día de hoy. Recuerden lo visto en todas las ediciones anteriores, para que no perdamos el camino recorrido edición tras edición.
La creación canónica de la Diócesis de Cúcuta, según la bula pontificia Ecclesiarum Omnium del 02 de mayo de 1956, bajo el gobierno del primer obispo Monseñor Luis Pérez Hernández (Cf. artículo previo), marcó el inicio de una nueva era para la Iglesia nortesantandereana. La década de 1960 representó su consolidación estructural y pastoral, impulsada por dos hitos claves: los primeros sínodos diocesanos y la implementación del Concilio Vaticano II (1960-1965). Este período transformó la diócesis naciente en una comunidad eclesial dinámica, respondiendo a los desafíos socioculturales de una región fronteriza en pleno crecimiento demográfico y urbano. Fuentes primarias del archivo de la curia diocesana, evidencian cómo Monseñor Luis Pérez Hernández y su sucesor Monseñor Pablo Correa León, con visión profética, alinearon la vida local con la renovación conciliar.
El decreto diocesano de 1960 de Monseñor Pablo Correa León, como segundo obispo de Cúcuta, sobre la “Semana Proseminario” confirma su rol activo en la promoción de vocaciones apenas un año después de su nombramiento el 22 julio 1959 y de su posesión 11 noviembre 1959; continuando el legado de Monseñor Luis Pérez Hernández. Sale a la vista que el decreto invita a una “SEMANA PRO-SEMINARIO como en los años anteriores”; lo que nos deduce que ya al menos dos o tres años atrás se venía realizando esta actividad diocesana. A continuación, les proporciono algunos de los apartados del decreto, siendo fuente de primera mano seguro que la apreciarán:
DIÓCESIS DE CÚCUTA, Archivo curia diocesana, Decreto 15-60, 18 de abril de 1960.
Pablo Correa León, Obispo de la Diócesis de Cúcuta.
CONSIDERANDO:
1. Que la primordial necesidad de la Diócesis de Cúcuta es el aumento de sus Sacerdotes.
2. Que, en el año pasado, debido a la vacante de la Diócesis ocasionada por el lamentable fallecimiento de su primer Obispo Monseñor Luis Pérez Hernández, no pudo celebrarse la SEMANA PRO SEMINARIO, y por lo tanto se impone con urgencia redoblar en el presente la actividad vocacional;
3. Que cada día se siente con mayor apremio la necesidad de iniciar la construcción del Seminario Diocesano;
DECRETA:
1. Celébrese en todo el territorio de la Diócesis de Cúcuta la SEMANA PRO-SEMINARIO, del 29 de mayo al domingo de Pentecostés 5 de junio del presente año.
2. Como en los años anteriores, la SEMANA PRO-SEMINARIO consistirá en una gran cruzada de oraciones y sacrificios por las Vocaciones Sacerdotales; en una intensa campaña de divulgación sobre las grandezas del Sacerdocio Católico: su misión, sus poderes, sus requisitos y en una gran colecta de limosnas para sostenimiento de las Vocaciones Sacerdotales y la construcción del Seminario Diocesano, que se verificará por todos los medios necesarios, excluyendo como es obvio los juegos de azar, la venta de bebidas embriagantes y todo cuanto desdiga de los altos fines de la colecta.
La coincidencia de esta celebración con la Novena y la fiesta de Pentecostés brinda una excelente oportunidad para incrementar la parte espiritual de la SEMANA PRO-SEMINARIO y obtener del Espíritu Santo el aumento y perseverancia de las Vocaciones Sacerdotales para la Diócesis.
3. El comprobado celo apostólico de los VV. Señores Párrocos y demás sacerdotes tomará a su cargo la organización y celebración de esta SEMANA en sus respectivas parroquias y capellanías.
Esta acción, en contexto post-Monseñor Luis Pérez Hernández, impulsó el clero diocesano, y hasta un cierto punto podríamos decir que, anticipaba el decreto Optatam Totius emitido en Roma, Basílica de San Pedro, el 28 de octubre de 1965, durante la celebración del Concilio Vaticano II, colocando desde ese momento el Seminario en el corazón de la Diócesis como lo prevé el decreto conciliar.
Los sínodos convocados por Monseñor Pablo Correa León, habrían reunido clero y laicos para normar la estructura parroquial y catequética, con énfasis en los consejos pastorales. Después de 1965 a la finalización del Concilio Vaticano II, monseñor emitió cánones sobre liturgia, formación y la Diócesis de Cúcuta pasó de 28 parroquias a más de 40 para 1970; ya contaba con su seminario menor en esta época.