
Desde este lunes 4 de mayo, los colombianos enfrentan un encarecimiento en el llenado de tanques. La Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) oficializó un alza de $400 por galón en la gasolina corriente y de $200 en el diésel (ACPM), un ajuste que presiona de inmediato a conductores, transportadores y empresas, con efectos en transporte, alimentos e inflación.
El ministro de Hacienda, Germán Ávila, anunció el incremento días atrás durante la rueda de prensa de tasas de interés del Banco de la República. Así, el precio promedio nacional de la gasolina corriente asciende a $15.848 por galón el segundo aumento consecutivo tras el de 1 de abril, mientras el diésel se ubica en $11.282. Comparado con inicios de abril ($15.551 para gasolina y $11.161 para ACPM en 18 ciudades), la subida es evidente y aplica en todo el territorio, incluidas zonas fronterizas como Cúcuta y Pasto.
Precios por ciudad (diésel ACPM)
- Bogotá: $11.576
- Medellín: $11.601
- Cali: $11.724
- Barranquilla: $11.251
- Cartagena: $11.216
- Montería: $11.466
- Bucaramanga: $11.325
- Villavicencio: $11.676
- Pereira: $11.663
- Manizales: $11.649
- Ibagué: $11.567
- Pasto: $10.496
- Cúcuta: $9.453
El Gobierno defiende la medida por presiones fiscales y mercados internacionales. «Es lo responsable y conveniente. Bajaremos cuando sea posible, pero subiremos si las circunstancias lo exigen para evitar desequilibrios», enfatizó Ávila. Factores como la volatilidad del petróleo, impulsada por la crisis en Medio Oriente, han elevado los costos de importación y comprometido las finanzas públicas.
Ávila criticó además el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC): «Es el peor subsidio que puede hacer el Estado», alertando sobre su insostenibilidad. Aunque el alza del diésel es menor, gremios del transporte advierten un impacto en cadena sobre alimentos y bienes básicos.
Tomado y adaptado de La República