Ir al contenido principal

Periodico La Verdad

Del sello personal al blasón institucional:  historia del escudo de la Diócesis de Cúcuta a través de su archivo

Foto: CCDC

Por: Pbro. Víctor Julián Flórez Ortiz, vicario parroquial de Sagrado Corazón de Jesús.

La reconstrucción de la memoria eclesial no solo se hace a través de crónicas o libros de historia; muchas veces, el crecimiento de una comunidad creyente está grabada en la diplomática de sus propios docu­mentos. El examen de los folios y de­cretos custodiados en el archivo de la Curia Diocesana, revelan un fascinan­te cambio y crecimiento gráfico de los símbolos de la diócesis, donde hemos pasado del uso exclusivo de sellos episcopales personales a la consoli­dación y digitalización de un escudo institucional propio.

Los inicios (1956): la diócesis sin escudo propio

Tras la creación de la jurisdicción eclesiástica me­diante la Bula Ecclesiarum Om­nium en 1956, la naciente diócesis no contaba toda­vía con un escudo propio que la iden­tificara formalmente.

El Decreto N.º 1 del 2 de septiembre de 1956, manuscrito con tinta verde y expedido por Mons. Luis Pérez Her­nández (primer obispo de San José de Cúcuta), da fe de esta realidad. Los documentos iniciales del gobierno eclesiástico se ratificaban jurídica­mente únicamente mediante la firma del prelado y la impresión de su sello eclesiástico personal, en el cual fi­guraba sus distintivo episcopal, pero ningún símbolo representativo de la geografía, la historia o la espirituali­dad cucuteña.

Década de 1970: nace el emblema verde institucional

Fue durante el episcopado de Mons. Pedro Rubiano Sáenz cuando la Diócesis de Cú­cuta adoptó for­malmente su pri­mera imagen de escudo unificada.

En el Decreto N.º 1 del 7 de agosto de 1971, el encabezado oficial del Go­bierno Eclesiástico estrenó una ver­sión simplificada y monocromática del escudo diocesano impresa en tinta verde. En este primer escudo ya figu­raban los elementos esenciales que perduran hasta hoy:

• La cruz procesional que timbra el escudo.

• La franja diagonal (que evoca al río Pamplonita).

• La silueta del Templo Histórico de Villa del Rosario.

• La flor de lis, signo de la protección de San José.

En la parte inferior de estos documen­tos, junto a la firma episcopal, se con­tinuó estampando el sello personal del obispo en turno, marcando la clara distinción entre el símbolo de la insti­tución, el del pastor y cuya practica se mantiene hasta el día de hoy.

Consolidación en la década de 1980: el membrete fijo

Durante el gobierno pastoral de Mons. Alberto Giraldo Jaramillo, el uso del escudo verde institucional se volvió una norma constante en toda la docu­mentación de la Curia.

Decretos emblemáticos conserva­dos en el archivo como el N.º 001 de 1983, el N.º 22 de 1985 (que nombró al primer rector del Seminario Ma­yor Diocesano San José) y el N.º 26 de 1987 (creación de la biblioteca del seminario) muestran una tipografía uniforme y la presencia ininterrum­pida del emblema eclesial en la parte superior del papel oficial, afianzando la identidad gráfica diocesana ante la comunidad y las autoridades civiles.

El siglo XXI: color, identidad jurídica y estandarización digital

Con el cambio de siglo y el avance de las técnicas de imprenta y diseño, el es­cudo diocesa­no experimentó una importante transformación para adaptarse a las exigencias administrativas y de comunicación moderna:

La versión a color y el NIT (2009): bajo el episcopado de Mons. Jaime Prieto Amaya (visibilizado en el De­creto N.º 002-09 de marzo de 2009), el membrete incorporó por primera vez el escudo en su versión cromáti­ca acompañado del NIT institucional (890.500.597-1), respaldando la per­sonería jurídica de la diócesis.

Continuidad y transición (2011 – 2021)

Los decretos de Mons. Julio César Vidal Ortíz (2011) y las disposiciones del período de Mons. Víctor Manuel Ochoa Cadavid (2021) mantuvieron la estandarización del cabezote a co­lor e integraron las nuevas vías de contacto digital (correo electrónico, sitio web y líneas de atención). Era actual (2021 – presente): en los decre­tos promulgados por el actual obispo, Mons. José Libardo Garcés Monsal­ve, el escudo luce una traza vectoriza­da de alta resolución. Convive armó­nicamente en el mismo folio con los sellos tradicionales de la Cancillería y el escudo episcopal del obispo, ce­rrando un ciclo de más de seis déca­das de historia gráfica.

Un reflejo de la madurez diocesana

El recorrido por los anaqueles del archivo dioce­sano demuestra que el escudo de la Diócesis de Cúcuta no nació de forma intempestiva, sino que fue el resultado de un proceso de madu­ración institucional. Lo que comenzó en 1956 como una firma respaldada por un sello personal de cera o tin­ta, se transformó con el paso de los episcopados en un símbolo vivo que sintetiza la fe, la memoria histórica y la acción pastoral de la Iglesia en la frontera.